El mundo es una manzana tan grande y nuestro estomago tan pequeño, que aquellos que se la quieren comer a menudo no se dan cuenta de este detalle, y fracasan en el intento teniendo que redimir su orgullo y sus palabras.
Sin embargo, es una manzana que envejece lentamente, y si le damos un mordisco diario, tal vez lleguemos a nuestro objetivo sin una indigestión y con la satisfacción de lo que logramos cada día.
Y si no os gustan las manzanas, pues cambialo por la fruta que quieras.
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